Tratamiento de contorno de ojos reve, garantía de un rostro joven en edad madura

Tratamiento de contorno de ojos reve, garantía de un rostro joven en edad madura

Toda dama que practica diariamente el cuidado de su piel sabe que para cada tipo existen productos y tratamientos adecuados, de igual forma esta consiente que hay una gran variedad de estos artículos cosmetológicos que están indicados para las diferentes zonas de la piel; ya sea la del cutis, las manos , el cuerpo e incluso para  el contorno de ojos.

Por tal razón, es importante que al hacer uso de algunas cremas estemos atentos en las instrucciones de su aplicación y para que la piel del cuerpo debe emplearse, ya que podríamos provocar una lesión o maltrato, si aplicamos una para  manos, por ejemplo, en el rostro.

Los componentes de cada uno de estas diversas lociones varían, según las propiedades e ingredientes que lo forman,  por lo cual,  muy seguramente, una crema para el cuerpo puede contener elementos más abrasivos  que una indicada para la zona que rodea los ojos.

Cuidado del contorno de los ojos

En este aspecto, si  desea aclarar esas ojeras prominentes o atenuar esas bolsas que se originan en esa zona del rostro y que es característico de  la  tez  madura es necesario emplear un producto especialmente desarrollado para ello, como lo es contorno ojos reve, tratamiento cosmetológicamente probado  para combatir esas señales que parecen imborrables con el  paso de los años.

Este tratamiento a base de uno de los ingredientes más efectivo para la protección anti-edad como lo es Viniderm proveniente del vino, como el resveratrol que actúa como antioxidante y junto al acetyl Tetrapeptide 5, con propiedades antiedémicas, forman la combinación perfecta para estimular la producción de colágeno y regenerar la elasticidad, impidiendo de esta manera la acumulación de agua y evitando así el desarrollo de bolsas debajo de los ojos.

Por ello, incorporar este maravilloso producto a la rutina de cuidado diario de nuestro cutis  es imprescindible para lograr que el tiempo no se vea reflejado en nuestra más importante carta de presentación: nuestro  rostro.

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